Adelanto: Tarde de té.

¡Buenos humed@s días/tardes/noches!

Aquí el adelanto prometido, espero que lo degusten 😉

Adelanto: Tarde de té.

—¿Qué haces? —pregunta.

—Te he hecho daño, perdona.

Se muerde el labio. Veo como respira fuertemente, abriendo sus fosas nasales, mientras se le humedecen los ojos. Me besa y empieza a mover sus caderas. Me muerde el labio, juega con su lengua en el interior de mi boca mientras sus piernas apresan mi cintura y me empujan hacia ella.

Sus movimientos me llevan a su ritmo y empiezo a moverme otra vez. En cuanto doy el primer empujón separa sus labios de los míos, gime y se vuelve a dejar caer sobre la mesa. Tira los brazos hacia atrás y lleva al suelo dos de las tazas de té.

—Uh, perdón —dicen entre gemidos mientras lleva sus manos hasta sus pechos.

—Te castigaran.

—Castígame tú —me guiña un ojo mientras lo dice y luego me lanza un beso mientras se aprieta sus pechos, como si fueran pelotas anti-estrés. Luego se muerde el labio y empiezo a acelerar. Asiente a la vez que gime—. Más, dame más —dice y se lo doy.

Empiezo a acelerar, dando cada vez más fuerte. Me fijo en su cara, no quiero hacerle daño pero ahora solo veo placer, oigo gemidos y veo como disfruta de ella misma con sus manos, haciendo que me ponga aún más.

Sus piernas siguen rodeándome la cintura y noto como intenta mover sus caderas, aunque ahora de forma arrítmica, mientras mis manos agarran fuerte sus muslos.

Tras unos segundos llevo mi mano derecha a sus labios, abriéndolos un poco y palpando su pequeño y redondo clítoris a la vez que sigo penetrándola, hasta el fondo y todo lo rápido que puedo. La mesa no deja de hacer ruido y ya se han caído las otras dos tazas. El plato de las galletitas está casi al borde.

—Dios, dio, sí —dice y vuelve a incorporarse para besarme. Eso hace que mi dedo se hunda en sus labios y presione su clítoris. Me sorprende tanto la reacción y el beso que casi pierdo el control, estoy a punto de correrme pero no quiero, quiero que se corra ella—. Dame más, dame más —me dice mientras me mira, dejando su aliento y jadeos frente a mi boca y chocando nuestras narices.

La vuelvo a besar y saco el pene.

—¿Qué… —antes de que pueda seguir hablando meto mis dedos en su coño y gime luego me muevo entre sus piernas y me arrodillo, quedándome frente a sus labios inferiores. Saco los dedos, exhala placer, y empiezo a meter mi lengua—. Dios…

Saco la lengua del agujero y la llevo al clítoris. Presiono, lo rodeo y vuelta para abajo. Rodeo el agujero, hago fintas de meterlo y vuelvo a arriba. Succiono, mordisqueo y ella jadea cada vez más. Me agarra la cabeza y aprieta. Casi me ahogo.

Cojo aire y sigo deleitándome de su clítoris pero ahora meto los dedos a la vez. No dejo de moverlos. Meto el índice y corazón de la mano derecha mientras la izquierda coge su nalga, abriéndola todo lo que puedo.

Ella no deja de gemir, apretar mi cabeza y tirar de mis cabellos. “Sí, sí, dios, más y otras cosas logro descifrar que suelta entre jadeos.

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